La Ministra de Salud ante un presupuesto de Salud que se desborda

La Ministra de Salud ante un presupuesto de Salud que se desborda

Por Ricardo Ruiz Escalona Presidente Ncional FENATS Unitaria La ministra de Salud reconoció que su cartera necesitará $3,2 billones adicionales para cubrir un gasto proyectado que escala a los $20 billones. La abismal diferencia reabrió de inmediato el debate sobre la sostenibilidad de la red asistencial para el resto del año presupuestario y, en general,


Por Ricardo Ruiz Escalona
Presidente Ncional FENATS Unitaria

La ministra de Salud reconoció que su cartera necesitará $3,2 billones adicionales para cubrir un gasto proyectado que escala a los $20 billones. La abismal diferencia reabrió de inmediato el debate sobre la sostenibilidad de la red asistencial para el resto del año presupuestario y, en general, grafica la compleja realidad que planteaban los recortes presupuestarios para el sistema público. Esta brecha de financiamiento amenaza con paralizar convenios clave, agravar el desabastecimiento de insumos y tensionar la gestión de las listas de espera en los hospitales del país.

Los gremios de la salud, entre ellos FENATS Unitaria, tuvieron razón desde un inicio al advertir que la insistencia en aplicar un brutal recorte presupuestario al Ministerio de Salud —que la ministra May Chomalí intentó contener parcialmente para dejarlo en un 2,5%— era una presión indebida sobre el sistema y un ajuste se ejecutó sin un análisis objetivo de las necesidades reales de la red pública, ignorando las urgencias críticas en materia de abastecimiento de medicamentos, oportunidad en las atenciones, reposición tecnológica y fortalecimiento de la infraestructura hospitalaria. Sin embargo, este tijeretazo fiscal se llevó a cabo de manera fría y acerada.

Lejos de optimizar la gestión, esta medida fiscal solo sirvió para instalar un clima de sospecha injustificada sobre el uso de los fondos, erosionando profundamente la moral de los trabajadores y trabajadoras que sostienen el sistema a diario y generando un relato equívoco de que los recursos públicos eran despilfarrados, cuando la realidad cotidiana en los recintos asistenciales es diametralmente opuesta. Pretender gobernar la salud pública bajo la lógica de una planilla de Excel sólo ignora requerimientos fundamentales del sector.

Que sea la propia jefa de la cartera sanitaria quien ponga estas cifras sobre la mesa le otorga un peso ineludible al diagnóstico. No se trata -esta vez- de un tecnócrata o asesor externo desconectado de la realidad, sino de una autoridad de carrera que ha recorrido hospitales y regiones, conversado con directores, funcionarios, que se ha reunido con la academia y conformado una comisión para impulsar la reforma del sistema. Por lo tanto, los elementos de análisis con que informa sobre la falta de estos ya golpeados recursos representa el camino correcto de la discusión, una demanda que los trabajadores han declarado incansablemente.

El Ejecutivo y el Ministerio de Hacienda deben reconocer que las proyecciones iniciales erraron el camino y acoger voces como la de los gremios de la salud y la ministra. Desde nuestra perspectiva, y teniendo clarísimo que también se debe optimizar la eficiencia, la eficacia y la gobernanza, consideramos que Chomalí ha sido plenamente consecuente. Fortalecer la salud pública para abatir las listas de espera exige certezas, tranquilidad y estabilidad para los equipos de trabajo, permitiendo que sigan entregando una atención de excelencia y garantizando los recursos acordes a la dignidad que los pacientes merecen.

Carlos Salazar
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